Pieza 005 · Music Escena · Lectura de 5 minutos

Suena más lejos que en su
propia casa.

Existe un patrón conocido para cualquiera que siga música mexicana: el reconocimiento llega de fuera primero. Sobre una escena que se exportó antes de que aquí terminara de nombrarse.

Hay una experiencia repetida hasta el cansancio: enterarte de que alguien de tu país es importante porque lo leíste en un medio extranjero.

En la música electrónica mexicana ese patrón tiene nombres. El sello y colectivo NAAFI lleva años publicando a productores que trabajan en el cruce entre la música de baile y el folclor —lo que a Siete Catorce le han descrito como "folclor electrónico"—, y esa etiqueta describe bien lo que ocurre: no es electrónica con adorno regional encima, es otra cosa que nace de ambos lados.

Javier Estrada mezcla cultura bass con música étnica mesoamericana y ha sido señalado por figuras como DJ Rupture y Diplo. Antes que todos ellos, Pepe Mogt y Ramón Bostich del Colectivo Nortec habían conseguido lo mismo desde Tijuana: sonidos que solo podían haber salido de ahí, escuchados en lugares que no sabían situar Tijuana en un mapa.

El circuito que sí mira

Plataformas como Boiler Room —que pasó de grabarse con una webcam a convertirse en una pieza central de la música global— funcionan como un mecanismo de traducción: toman una escena local y la ponen frente a un público que no tenía por qué encontrarla. A veces es el primer lugar donde un productor mexicano aparece frente a una audiencia internacional.

Eso es bueno y también es un diagnóstico incómodo. Significa que el descubrimiento lo está haciendo alguien más.

La escena no necesita que la validen desde fuera. Necesita que alguien de aquí se moleste en mirarla a tiempo.

Nota de la casa

Por qué a esta casa le toca

No somos un medio musical y no vamos a fingir que lo somos. Pero la sección de Music existe por la misma razón que las demás: hay trabajo bueno ocurriendo antes de que se vuelva evidente, y alguien tiene que dejarlo escrito.

Lo que buscamos aquí no es la novedad de la semana. Es el productor que lleva años construyendo un sonido propio sin que nadie lo nombre, el sello que sostiene un catálogo difícil, la escena de una ciudad que no es la capital. Cultura nocturna incluida: lo que pasa en una pista a las tres de la mañana también es diseño, aunque nadie lo llame así.

Y una advertencia de método, porque importa: sobre música no vamos a publicar rankings ni "los diez que debes escuchar". Vamos a escribir por qué algo suena como suena, de dónde viene y qué decisión hay detrás. Un artista merece que lo expliquen, no que lo enumeren.

Fuentes
  1. Somos MXC — Un vistazo a la escena electrónica en la Ciudad de México (NAAFI, Siete Catorce, Lao).
  2. VICE — Boiler Room en México (Javier Estrada; papel de la plataforma en la escena local).
  3. Sopitas — productores mexicanos de electrónica (Nortec: Pepe Mogt y Ramón Bostich).

Publicado sin relación comercial, sin patrocinio y sin enlace de afiliado. Difusión sin costo.

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